“El camino de la política desde su origen”
Aminadab es de las pocas personas que saben claramente lo que quieren. Y seguramente es de las poquísimas que desde la infancia supieron lo que querían hacer con su vida, pues la mayoría de nosotros, cuando fuimos niños, pasamos de querer ser bomberos y policías, a médicos, cowboys, astronautas y otras cosas más. Y digo esto, con base en la experiencia que he tenido a lo largo de cerca de 200 entrevistas a profesionistas incluidos en mis libros, en las cuales la mayoría señalaron que de niños, no tuvieron ni la menor idea de lo que pensaban hacer con su vida cuando llegaran a la edad adulta. Aunque desde luego hubo algunos, que con suficiencia, me señalaron que desde su niñez sabían que serían arquitectos, basados en sus gustos por el dibujo o por armar casitas de cartón.
Pero Aminadab no tuvo mucho que pensar, de manera que al cumplir la mayoría de edad, a los 18, se matriculó en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Guadalajara y al mismo tiempo sacó su credencial del Partido Acción Nacional. Fue justo entonces, al término de la preparatoria, cuando aprovechó las vacaciones escolares para apoyar a su partido e inscribirse como representante de casilla, pues en esos días, se estaba llevando a cabo la campaña presidencial de Pablo Emilio Madero, por lo que al entusiasta joven le tocó trabajar durante los tres meses que duró el proceso, en el que siguiendo la vieja tradición priísta, “ganó” el poder ejecutivo de manera avasalladora el licenciado Miguel de la Madrid.
Esta circunstancia no lo desanimó, pues ya antes le había tocado vivir en un contexto en el que la imposición ideológica era la norma de cada día, aunque con diferente cara, pues durante los tres años en los que cursó la preparatoria en la Universidad de Guadalajara, había coexistido en un ambiente de confrontación abierta hacia el gobierno y de supuesta libertad, pero donde realmente se coartaba la libre expresión y se cerraban las puertas a aquellos que opinaran diferente. De hecho, la enseñanza estaba en manos del Partido Socialista Unificado de México (PSUM), que sería el antecedente del PRD, por lo que las brigadas encubiertas de ese instituto político eran apoyadas de manera ilimitada con recursos financieros y humanos de la Universidad. El bachillerato que Aminadab eligió fue en el área tecnológica, diseñada para ofrecer una mejor formación académica al alumno, y que además sirviera como una base para estudios superiores, o bien, que le permitiera adquirir los conocimientos para obtener algún empleo como técnico topógrafo.
Aunque los maestros se ajustaban al programa de estudios, se las arreglaba para dedicar buena parte del tiempo para estudiar los ideales de la doctrina marxista; en este marco tendencioso, los programas de estudio incluían en los dos primeros años, un día a la semana para desarrollar trabajos de servicio social y adoctrinamiento, de manera que el joven Aminadab fue a parar al Centro de Actividades de Desarrollo para la Comunidad en el plantel “Los Belenes” en Zapopan, Jalisco.
Durante esos dos primeros años, constató que además del adoctrinamiento, se desarrollaban actividades recreativas, deportivas y de ayuda a la comunidad; cuando cursaba el tercer año, lo mandaron a San Pedrito, Municipio de Tlaquepaque, en donde las brigadas se dividían en dos, las dedicadas al servicio social y las destinadas a la politización. Con estas actividades, se pretendía crear un contexto de tensión social y armar un movimiento político, para lo cual se realizaron encuestas sobre problemas sociales y con ello buscar todas las maneras posibles de presionar a las autoridades, además se formaron comités de defensa de la comunidad, en donde los estudiantes eran enviados a liderar a la gente, hasta el punto de gestionar sus demandas, trasladar los grupos de una oficina de gobierno a otra, hasta lograr que se desesperaran y crearan el ambiente apropiado, para que el PSUM interviniera, lo capitalizara y sacara provecho de la situación.
Dueño de una visión política diferente a esas doctrinas, se enfrentó a sus condiscípulos en varias ocasiones, lo que le sirvió como entrenamiento, pues Aminadab se fue preparando en el discurso político, en el diálogo, en el debate y la confrontación; para lo cual, tomó cursos de oratoria en el Centro de Actividades para el Desarrollo de la Comunidad. Con esas experiencias se percató de las disparidades del sistema político imperante, de la necesidad de actuar políticamente en beneficio de la sociedad y, de luchar contra un sistema que aumentaba las desigualdades en lugar de abatirlas; sin embargo, sentía que el camino de la izquierda no era el adecuado, además de que no confiaba en la honestidad de sus discursos, ni en sus dirigentes. Esto lo llevó a definir su camino en la política, y a ingresar a un organismo político donde pudiera aportar su esfuerzo en bien de nuestros conciudadanos; de manera que la concientización social que recibió en la Universidad de Guadalajara, le llevó de la mano al Partido Acción Nacional. Ahí llegaría dueño de un bagaje de experiencias y de un buen “colmillo” desarrollado en el trato con los diversos grupos sociales, lo que más tarde le serviría para su desarrollo político. Entre estas actividades con la comunidad, estaba la práctica del futbol, pues desde los 15 años de edad promovía equipos que competían en los torneos de la “Asociación de Futbol del Estado de Jalisco”, labor que desarrolló permanentemente por los siguientes seis años, aún cuando ya estaba estudiando Arquitectura. |