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La fuerza de la voz

Miguel Estrada Iturbide

La fuerza de la voz

Muchos años tuvieron que pasar para que finalmente se cumpliera la indispensable tarea de reunir en un libro algunas muestras del genio singular del ilustre ciudadano moreliano que llevó en vida el nombre de Miguel Estrada Iturbide. Pero como no hay plazo que no se cumpla, podemos decir con regocijo que aquí están, finalmente, estas páginas al alcance del lector.

Durante la larga espera se acumularon toda clase de explicaciones sobre el por qué no estuvo disponible antes: que si el personaje era un “ágrafo réprobo”, que si las pocas grabaciones de sus discursos resultaban apenas audibles con el correr del tiempo, que si en las páginas de la revista La Nación y en otras publicaciones estaba dispersa una cantidad jamás especificada de escritos, discursos o pasajes de ellos. Nadie sabía a ciencia cierta qué tanto de la inmensa obra de Estrada Iturbide era rescatable para la posteridad.

Al aproximarse los festejos del centenario del natalicio de este hombre, en cuya biografía destaca especialmente el ser uno de los más importantes fundadores del Partido Acción Nacional, su familia tuvo la iniciativa de promover diversos actos conmemorativos y, a consecuencia de ello, la Fundación del Grupo Parlamentario del PAN en la Cámara de Diputados, que orgullosamente lleva por nombre Miguel Estrada Iturbide, recibió la instrucción de darse a la búsqueda de todo cuanto fuera posible encontrar de don Miguel para hacer una publicación que le rindiera homenaje.

Personal del Área de Análisis Político de la Fundación se avocó a la revisión de los documentos del Centro de Estudios, Documentación e Información del Partido Acción Nacional (Cedispan), topándose con algunas versiones estenográficas de discursos pronunciados por Estrada Iturbide en asambleas y convenciones nacionales del Partido; asimismo se revisaron las publicaciones oficiales panistas: el Boletín de Acción Nacional y la revista La Nación, encontrando artículos, discursos y entrevistas que concedió, así como diversas citas y menciones de sus discursos en las campañas electorales, en actos partidarios de todo tipo y en la Tribuna de la Cámara de Diputados; como parte de esta investigación se obtuvieron del Diario de los Debates todas las intervenciones de Estrada Iturbide durante su función como diputado federal en la XLVI Legislatura 1964-1967.

La memoria colectiva de la familia Estrada Sámano fue detectando la ausencia de otros discursos, entrevistas y textos que fueron localizados, tanto en la ciudad de México como en la de Morelia, para incorporarlos en esta publicación. Conforme se recababa el material, se cumplía en la Fundación una laboriosa tarea de captura y revisión de los textos para que, siguiendo el ejemplo de don Miguel, su mensaje llegara a todos de manera impecable.

Como parte de este proyecto se hizo también una investigación iconográfica que permitió montar una amplia exposición fotográfica que ilustra la vida de Miguel Estrada Iturbide, con imágenes de su juventud, vida familiar, participación política, y las obtenidas en los últimos años de su vida. Fotos sacadas de la intimidad familiar y de los archivos de Acción Nacional que nos ayudan a apreciar con mayor nitidez la trayectoria de este personaje.

Con la constante colaboración e inagotable paciencia y generosidad de sus hijos, se hizo también un esfuerzo para recuperar diversos testimonios sobre la vida de Estrada Iturbide, los cuales, al igual que su propia obra, se encontraban dispersos en varias publicaciones. Se invitó a personalidades que lo conocieron a escribir sus impresiones a fin de permitirnos apreciar al personaje desde distintos puntos de vista y se hizo un compendio de artículos escritos sobre él que se incorporan como parte sustancial de esta publicación.

El resultado de esta investigación nos permitió reunir y publicar la antología de discursos y escritos de Miguel Estrada Iturbide, presentados en estricto orden cronológico; una sección de citas y referencias que eran imposibles de omitir aunque no se tuvieran sus intervenciones completas; sus participaciones en tribuna como diputado federal; y los testimonios divididos en las semblanzas escritas por sus hijos y los ensayos que dan cuenta de aspectos esenciales de su vida y obra; sin faltar, desde luego, las fotografías seleccionadas para la célebre exposición montada en el homenaje que se le rindió en el Palacio Legislativo de San Lázaro el 30 de septiembre de 2008.

El lector encontrará en la antología, en primer lugar, las expresiones de un joven, ávido de cultura, inmerso en el conocimiento y la admiración de personalidades de la literatura y la poesía, cuyas frecuentes notas no sólo dan vida a la revista de los estudiantes de la Escuela Libre de Michoacán, sino que a la vez dan cuenta de una pluma que se revela disciplinada y calificada –para nada ágrafa-, capaz de obsequiarnos imágenes en prosa de países como Cuba, España o Italia, así como también de emocionadas descripciones de la obra de poetas y escritores; todo esto, plasmado durante el turbulento segundo lustro de los años veinte, en plena rebelión cristera.
Posteriormente y para el resto de su vida, la pluma se reservaría para ocasiones excepcionales, y se elevó entonces la voz para hacer apología de la libertad, del ideal y de la verdad –sin dejar a un lado la poesía ni a los grandes autores-; todo ello, para caer finalmente en cuenta de la terrible realidad de ver como su comunidad educativa –su “Alma Mater”, tan querida y tan suya como su familia o como su ciudad de Morelia-, la Escuela Libre de Michoacán, fue primero herida y posteriormente aniquilada por la reforma del Artículo 3º constitucional y el golpe totalitario a la libertad de cátedra y de educación que la inspiraron.

Aquí se cortan de súbito los textos y discursos; fue mucho después cuando se expone su militancia en la Unión Nacional de Estudiantes Católicos (Unec) y su encuentro inicial con el rector de la Universidad Autónoma de México, Manuel Gómez Morin, que derivaría un lustro más tarde, en su participación en la fundación del Partido Acción Nacional y en una militancia partidaria que, cual nupcias sacramentales, habría de ser para toda la vida.

Repentinamente aparecen en el libro los discursos del todavía joven fundador de Acción Nacional. Y encontramos aquí expresiones que revelan a un auténtico doctrinario; dicho esto en el doble sentido de que la doctrina política es una filosofía para ser enseñada, y de que la argumentación filosófica tiene un nivel distinto a la del lenguaje político –de corte ideológico o programático-, del científico –que ha de probar conforme al método la validez de las hipótesis- o incluso del teológico –de orden superior porque explica sustentado en argumentos de fe-. En esta parte de la antología, Estrada Iturbide muestra esa capacidad que se le reconoce en los testimonios recopilados: la habilidad de comunicar a cualquier auditorio en términos asequibles; de ser, según se requiriera, voz doctrinal, política o técnica, impecable siempre.

Valga destacar aquí sus escritos sobre los principios directivos de la vida socioeconómica a la luz de las encíclicas, así como la exposición sobre la familia y la reforma social en el marco de una Convención Nacional, que inexplicablemente han permanecido hasta hoy al margen de los grandes textos de la doctrina humanista de Acción Nacional. Y como estos hay varios más.

La antología continúa mostrándonos a un hombre que hace política; que elabora argumentos a partir del estudio constante; que encabeza campañas como dirigente o como candidato; que anima a otros a participar en política; que llama constantemente al cumplimiento del deber y que, adelantado a su tiempo, convoca especial e insistentemente a las mujeres. Conforme transcurre su madurez advierte los cambios en el perfil de la acción política que se registran al interior del PAN y entonces debate con los jóvenes, presenta ponencias, confronta actitudes y defiende posiciones en todo acto o campaña del Partido en que participa.

Es, penosamente, el único integrante de la triada fundadora y, junto al maestro Rafael Preciado Hernández, de los pocos participantes en la Asamblea Constitutiva de Acción Nacional, que contempla en todo su drama el conflicto interno que desgarró al Partido en la segunda mitad de los años setenta. Su voz adquiere aquí un tono de reclamo y expresa la certera advertencia de que cuando en la acción política el nivel ético se rebaja, no hay posibilidad de reconstrucción de nada.

En sus últimos mensajes, incluso antes de la crisis, subyace el homenaje, la evocación, la satisfacción y la preocupación incluso, respecto a un PAN cuyos principios prevalecían mientras su acción política había cambiado tanto y en forma tan inesperada desde la primera hora hasta esos momentos.

La sección especial, denominada Tribuna Parlamentaria, incluye sus intervenciones en la histórica XLVI Legislatura en la Cámara de Diputados. Y ahí luce el parlamentario que fundamenta sólidamente sus expresiones, que debate política e ideológicamente, que denuncia con crudeza los problemas nacionales cayendo no pocas veces en expresiones de la más lacerante realidad; que emplea un lenguaje comedido y recio sin perder su sentido crítico. Un hombre que, como puede leerse, actuó como representante digno en una Cámara cuya mayoría autoritaria la mantuvo indigna y sometida; esto, sin que dejara de ser inaugural y valiosa la experiencia del diálogo, la actitud institucional y el debate que se hicieron posibles gracias a la presencia de los diputados de partido que marca el inicio de la modernización del Congreso Mexicano.

Y se plasman entonces los alegatos de Estrada Iturbide a favor de la reelección irrestricta de legisladores, contra la persecución jacobina a los colegios particulares, la censura a las prácticas irresponsables respecto a la aprobación del Presupuesto; hasta las breves y brillantes expresiones de la más honda raigambre patriótica que dijo a nombre de México, de Michoacán y de Morelia, en la sesión solemne que rindió homenaje a José María Morelos y Pavón en el bicentenario de su natalicio.

En secciones aparte, se publican en este libro las oraciones fúnebres y las principales entrevistas concedidas por Estrada Iturbide. Expresiones que revelan no sólo al estudioso de los esquemas claros y de privilegiada voz, sino que muestran la dimensión humana de los sentimientos del personaje; son ambos –oraciones y entrevistas-, aspectos donde aflora el espíritu profundo de la persona, sus modos de ser y de tratar, sus ideas más intensas, su pasión, sus gustos y sus afectos; incluso develan de alguna manera su propio proceso de perfeccionamiento humano personal.

Carentes aún de una biografía sistemática, el libro concluye con una recopilación de semblanzas y testimonios que diversas personas decidieron hacer sobre Miguel Estrada Iturbide, en las que se plasman los aspectos más relevantes de su biografía personal. Falta, entre otros aspectos, que se escriba sobre el desempeño del fundador y director de la General Hipotecaria, porque nadie lo ha hecho todavía. Tal vez los testimonios sean redundantes en su origen familiar y en ciertos pasajes de su militancia partidaria, pero nos ayudan a redondear su perfil, no sólo a partir de sus propias expresiones, sino también conociendo cómo lo han visto quienes compartieron con él o que lo han estudiado.

Con todo lo ya mencionado, advertimos claramente que este libro contiene sólo algunas de las intervenciones que tuvo Miguel Estrada Iturbide como ciudadano mexicano y demócrata adelantado a su tiempo, debido a que la mayor parte de ellas jamás fueron escritas, grabadas, ni mecanografiadas. Este compendio, con todo y que se propuso ser exhaustivo, no puede en modo alguno agotar la dimensión humana del personaje. Cierto es que quedaría poco material impreso por localizar, pero habrá que hacer un esfuerzo para profundizar todavía más la búsqueda en los archivos privados o en las audiotecas para rescatar los mensajes que este esfuerzo colectivo no haya sido capaz de recuperar.

Se encuentra ahí, en Morelia, a la espera de ser debidamente estudiado, su archivo personal, digno de una investigación que nos obsequie una biografía detallada que no sólo corrobore la enorme dimensión del personaje, sino que además nos brinde mayor conocimiento sobre los capítulos de la historia política del México del Siglo XX de los que fue protagonista, y que son indispensables para conocer el perfil y la acción política de los constructores de la democracia quienes, inexplicablemente, continúan al margen del conocimiento general de las nuevas generaciones.

En tanto, que esta obra sirva para que las vocaciones políticas del presente y del futuro puedan encontrar inspiración en esta militancia con voluntad de salvación, de liberación y de justicia que México necesita tanto.

Aminadab Rafael Pérez Franco