Aminadab Rafael Pérez Franco
 

Pero empecemos por donde desde el principio deberíamos haber comenzado: Aminadab Rafael Pérez Franco nació en 1964 en la Ciudad de México, aunque cuando apenas terminó la preprimaria, sus padres, el comerciante michoacano don Aminadab Pérez Acuña, y la duranguense Lucía Otilia Franco Castro, decidieron trasladarse a Guadalajara con cuatro de sus hijos. Allá, doña Lulú tuvo que atender además de Aminadab, a Marco Antonio quien ya adulto estudió Agronomía en la Universidad de Guadalajara; a Raquel, la que al llegar a la edad de elegir carrera se fue por el Diseño de Interiores en la misma Universidad; además ya había nacido Silvia quien ya adulta eligió la carrera de Contaduría y, finalmente al llegar a Guadalajara nació Luis Carlos, quien estudió Veterinaria, con lo que la familia Pérez Franco quedó completa.

En casa, los niños Pérez Franco crecieron en un marco de amplia libertad y posibilidades, la casa tenía una buena biblioteca donde se podía encontrar casi de todo y donde no gravitó tanto el aspecto religioso, pues la familia del padre había profesado varias creencias, lo que llevó a la familia a tener nombres como Abigail, Abdías, Eliuth, etcétera, así que el catolicismo no fue una determinante en su infancia en cuanto al futuro político. Así fue como el niño Aminadab pudo estudiar la primaria, secundaria y preparatoria en escuelas públicas de Guadalajara sin contratiempos. De esa época retomamos el hilo de esta semblanza, cuando el responsable de esta historia terminaba la preparatoria e ingresaba en la Universidad de Guadalajara. Al inscribirse en la Universidad para estudias Arquitectura en 1982, Aminadab se encontró con un ambiente distinto, a pesar de lo cual se propuso mantener vivos sus intereses políticos y profesionales, cuando estudiaba la carrera, a sabiendas que la Arquitectura no era una “carrera de velocidad” sino “de resistencia”; el aprovechamiento en los semestres nones de corte teórico era excelente, too lo contrario a los pares donde la práctica abrumaba a las generaciones por entero. Así que le tomó seis años de estudios para completar sus créditos.

A pesar de su profundo interés por su comunidad, no todo en la vida de Aminadab eran cuestiones políticas, pues paralelamente mantenía mucho interés por la Arquitectura, al grado que cuando apenas cursaba el segundo semestre decidió pasar sus períodos vacacionales en la Ciudad de México, trabajando en el despacho de su tío Ricardo Franco, quien tenía un taller de arquitectura por los rumbos de Azcapotzalco. Además en tiempos de clases, en la misma ciudad de Guadalajara entre 1985 y 1987, trabajó por las mañanas, siempre en calidad de proyectista, en las empresas Asesoría y Construcción, S.A.; Asesoría, Supervisión y Análisis S.A.; y en Urbanizadora Ajijic S.A.; bajo el mando del arquitecto Guillermo Aldrete, las tardes las dedicaba a sus estudios en la Facultad de Arquitectura. Así adquirió la experiencia necesaria para iniciar su desarrollo profesional independiente.

Aminadab recuerda con afecto las enseñanzas de varios profesores destacados de la Facultad de Arquitectura: el urbanista Jorge Camberos, los historiadores Horst Hartung y Héctor Zapata, los teóricos Bruno Cadore y Alfonso Moya, el proyectista Juan José Navarro y, desde luego, al director de la Facultad en el último trecho, Carlos Correa Ceseña, con quien mantuvo no pocas desavenencias y choques cuando fue miembro del Comité de Generación 1983 – 1988.

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