En esos momentos de principios de la década de los noventa se consolidaba el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, y en el DF el de Manuel Camacho Solís, quienes se habían dedicado a apalear muy fuerte a la oposición en el campo electoral, por lo que el entusiasta colega decidió echarle más ganas al asunto, pues era cuando hacían falta personas convencidas de las propuestas panistas, de manera que se convirtió en asesor de Gonzalo Altamirano Dimas, que a la sazón era el presidente del Comité Regional del PAN en el Distrito Federal.
Por otra parte, convencido del poder de la letra, entre 1993 y 1994 publicó regularmente una serie de artículos políticos en la Sección Metropolitana del periódico Excélsior, además de ser integrante del Consejo Editorial de la revista “La Nación” durante el mismo periodo. Además de continuar con la difusión de los ideales del PAN, impartió los cursos conocidos como Introducción, Cicap y, Cicopan I y II dirigidos a nuevos miembros del Instituto Político, todos ellos promovidos por el partido en el DF y en los estados de Jalisco, Nayarit, Chiapas y otros. Esas actividades de adoctrinamiento y difusión siempre formaron parte de sus actividades desde 1988, hasta el momento en el que esta historia se escribe.
En 1994 la situación política del país se había enrarecido por el levantamiento zapatista y por la serie de crímenes de la alta jerarquía priísta que se fueron sucediendo uno tras otro, por lo cual, todos los partidos de oposición debieron recomponer sus fuerzas; en este contexto, apelaron a la obligación de los partidos políticos, de destinar un dos por ciento de sus ingresos para la investigación social del país, en este sentido, el PAN a nivel nacional creó la Fundación Rafael Preciado Hernández, en honor de aquel luchador panista, esta institución se dedicó a realizar estudios sociales, económicos y políticos del país, que condujeran al desarrollo específicamente de proyectos de política pública, en donde el tema urbano destacaba primordialmente. Por lo que la formación profesional del arquitecto Aminadab Pérez fue fundamental para el proyecto global, de manera que se convirtió en uno de los investigadores fundadores del nuevo organismo.
Con estos antecedentes, ocupó el cargo de director de Formación Política de la Fundación durante el bienio 1994 – 95, encargado precisamente de formular cursos y seminarios dirigidos a legisladores y administradores públicos, lo que de alguna manera se convirtió en una escuela para los candidatos del PAN a algún puesto de la administración pública. En estas condiciones inéditas, a partir de esos años, el PAN empezó a ganar muchos municipios, por lo que se volvió necesario reunir más información sobre el tema y realizar estudios a nivel municipal, y ya que Aminadab se había iniciado precisamente con el estudio de municipios cuando estudiaba la preparatoria, entonces el tema le llegó de lleno, con lo que pudo colaborar de manera efectiva en el proceso. Como resultado de esto, en poco tiempo, los estudios desarrollados en la Fundación, hicieron que el PAN mejorara su nivel competitivo en materia de gestión municipal. Entonces comprendió que el cambio mencionado requería de una mayor preparación, y en 1996 el activo colega volvió a las aulas, para inscribirse en un diplomado de Análisis Político y Teoría de los Escenarios impartido por el Instituto de Investigaciones Legislativas y la Universidad Iberoamericana.
Por trabajar precisamente en ese centro de investigación, no fue extraño, que en 1995, tomara la responsabilidad de atender el requerimiento del gobernador Ernesto Rufo Appel, para que al término de su gestión en Baja California Norte, se editara un libro que narra la experiencia el primer gobierno estatal panista, con una visión propia de los logros alcanzados, pero autocrítico y sin autocomplacencia. A coordinar y redactar buena parte del libro se dedicó todo el resto de 1995 y buena parte del 96, apoyado por funcionarios bajacalifornianos quienes le proporcionaron la información y a quienes entrevistó en el norteño estado no pocas veces. En esos mismos años actuó también como coordinador de Estudios Municipales y Gubernamentales de la Fundación Preciado Hernández.
Al término de los compromisos señalados, se hizo cargo de la Plataforma Política del PAN en el DF, para la elección de 1997, y la campaña de Carlos Castillo Peraza, responsabilidad que repetiría en 2000 y 2003. En el 97, volvió a aparecer en las listas para candidatos a diputados locales, aunque ya en la brega, no pudo ganarle a la bien aceitada maquinaria del PRD, que obtuvo el triunfo en la primera elección de jefe de Gobierno del Distrito Federal. Al concluir el proceso electoral del 97, se hizo cargo de la Dirección de Proyectos Especiales de la Fundación Rafael Preciado Hernández. Ahí reorganizó el archivo histórico del partido conocido como CEDISPAN y trabajó en el primer borrador de la Plataforma Política del candidato Vicente Fox a la Presidencia de la república para el año 2000.
Uno de los grandes momentos de su vida política lo vivió el 2 de julio de 2000, como representante de la Alianza por el Cambio PAN – PVEM ante el Consejo Distrital del IFE en Coyoacan. A las 10 de la noche se interrumpió el conteo de los votos para escuchar al presidente del IFE José Woldenberg anunciar que la tendencia apuntaba a un triunfo de Vicente Fox; pero cuando el titular del Ejecutivo, Ernesto Zedillo, expresó que el panista sería el próximo presidente de la República, Aminadab simplemente guardó silencio, se puso de pie, recibió las felicitaciones de los consejeros y representantes de los otros partidos y caminó… unos minutos… en silencio… para escuchar la lejana algarabía que estallaba en la calle y pensar… “esta lucha de tanta gente ha valido la pena”.
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